En la mañana del domingo 1 de marzo de 2026, en el Cine Teatro Monumental Sierras, se realizó el acto de Apertura de Sesiones Ordinarias 2026 del Honorable Concejo Deliberante de Alta Gracia.
En la oportunidad, pronunció su discurso el Viceintendente a cargo del Departamento Ejecutivo, Jorge De Napoli.
A continuación, compartimos una galería de fotos y el discurso.










DISCURSO DEL VICEINTENDENTE A CARGO DEL DEPARTAMENTO
EJECUTIVO, JORGE DE NAPOLI, EN LA APERTURA DE SESIONES DEL
HONORABLE CONCEJO DELIBERANTE
1 DE MARZO DE 2026
Señor Presidente Provisorio del Honorable Concejo Deliberante, Dulio Silvia;
señoras y señores concejales, Sr. flamante Ministro de Desarrollo Social y
Promoción del Empleo de la Provincia de Córdoba, Marcos Torres; Sr. Legislador y
Presidente de Bloque, Facundo Torres; vecinos y vecinas de nuestra querida ciudad
de Alta Gracia:
Hoy me toca estar por primera vez ante este Concejo Deliberante y frente a toda la
comunidad de Alta Gracia, cumpliendo con nuestra Carta Orgánica Municipal, para
dar inicio a un nuevo período de sesiones ordinarias. Siento, al mismo tiempo, un
profundo orgullo de estar aquí frente a ustedes y frente a la ciudad que amo, y una
enorme responsabilidad por el rol que me toca desempeñar.
Quiero, en primer lugar, agradecer a Marcos Torres por darme la oportunidad de
formar parte de este equipo tan comprometido con nuestra ciudad. También quiero
expresar mi gratitud a Facundo Torres, uno de los pilares fundamentales y
fundacionales de este proyecto, y a Hugo Testa, mi profesor de matemáticas, una
persona que siempre ha pregonado el trabajo en equipo como herramienta central
para que Alta Gracia continúe por la senda del progreso.
Como todos saben, nuestro Intendente Marcos Torres fue convocado por el
Gobernador Martín Llaryora para asumir un lugar fundamental en su gabinete: como
Ministro de Desarrollo Social y Promoción del Empleo de la Provincia. La enorme
gestión que encabezó durante más de seis años como Intendente Municipal, con
grandes logros en planificación estratégica, desarrollo urbano, social y económico,
su profundo conocimiento de nuestra ciudad, su capacidad de trabajo incansable y,
sobre todo, su sensibilidad y empatía con los vecinos y vecinas de Alta Gracia,
fueron motivos decisivos que llevaron al Gobernador a convocarlo para sumarlo a su
equipo.
Para mí fue un gran honor haber sido convocado para acompañarlo en la fórmula
que hoy conduce los destinos de nuestra ciudad. Vengo del sector privado, donde
me formé y me desarrollé como profesional y docente. Esa experiencia, construida
desde el trabajo y la práctica diaria, es la que hoy pongo al servicio de mi función en
el ámbito público. Creo en el valor del conocimiento, la responsabilidad y la
experiencia concreta para aportar una mirada realista y comprometida al servicio de
la comunidad.
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Tengo la experiencia que dan los años y el aprendizaje que dejan los procesos. Las
canas no son casualidad: son tiempo recorrido, decisiones asumidas y momentos
compartidos. He visto crecer a Facundo y a Marcos desde muy jóvenes, formarse,
asumir responsabilidades cada vez mayores y conducir este proyecto con
convicción y con amor por esta ciudad.
Sabemos que nuestro mayor capital político es el trabajo en equipo que hemos
consolidado año tras año. Nada de esto sería posible sin el esfuerzo diario, la
dedicación y la vocación de cada funcionario, funcionaria y trabajador municipal que
asume responsabilidades y cumple su tarea con compromiso. Son ellos quienes,
con profesionalismo y entrega, hacen que las políticas públicas no queden solo en
ideas, sino que se transformen en acciones concretas que mejoran la vida de
nuestros vecinos y vecinas.
Quiero decirlo con claridad y serenidad: somos un equipo, y siempre lo fuimos. Soy
parte de este equipo desde hace años; conozco cada área, cada desafío y el
esfuerzo que hay detrás de esta gestión. No vengo a empezar de nuevo. Vengo a
continuar, a sostener y a fortalecer lo que juntos construimos. Voy a aportar mi
impronta, porque cada persona tiene su estilo y su forma de conducir. Pero la visión
es la misma. El rumbo es el mismo. El compromiso con Alta Gracia es el mismo.
Y es desde esta continuidad y este compromiso compartido que podemos decir con
certeza que nuestra ciudad tiene un enorme potencial. Tenemos vecinos y vecinas
que trabajan, emprenden, estudian y construyen todos los días. Tenemos
instituciones, organizaciones y actores del sector privado que colaboran con el
Estado para que Alta Gracia crezca de manera planificada, ordenada y sostenible. Y
contamos con un equipo municipal que, con compromiso, honestidad y vocación de
servicio, convierte las palabras en hechos, los proyectos en realidades y los sueños
de nuestra comunidad en logros concretos.
Somos conscientes, sin embargo, de que nuestra ciudad y nuestro país atraviesan
un contexto complejo, marcado por profundas transformaciones, un proceso de
reordenamiento macroeconómico y una redefinición del rol del Estado que exige a
los gobiernos locales asumir mayores responsabilidades.
Frente al escenario actual, los gobiernos deben definir cómo posicionarse. Algunos
eligen replegarse, otros postergar decisiones o dilatar las respuestas necesarias.
Nosotros elegimos otro camino: sostener el rumbo, estar cerca de la gente, no
buscar excusas y trabajar todos los días para que el estado municipal siga
atendiendo las necesidades de cada vecino, para que Alta Gracia siga avanzando.
Elegimos administrar con prudencia, pero también con visión estratégica. Cuidar el
equilibrio fiscal sin caer en la parálisis. Sostener el superávit como herramienta de
estabilidad, no como un fin en sí mismo. Porque el orden financiero no es una
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consigna técnica: es una condición política indispensable para sostener políticas
públicas a lo largo del tiempo.
Durante seis años consecutivos logramos superávit financiero, incluso en pandemia,
en crisis inflacionaria y en recesión. Ejecutamos presupuestos reales, pagamos
salarios en tiempo y forma, garantizamos servicios esenciales y continuamos
trabajando para lograr una ciudad cada día más linda para vivir.
Siempre entendimos que administramos recursos que son de todos. Que nadie
puede gastar más de lo que ingresa. Que el camino más fácil es recortar, reducir y
abandonar. El verdadero desafío es gestionar cada día con responsabilidad y
eficiencia, para que el equilibrio fiscal no sea sinónimo de ajuste sino la base de un
crecimiento sostenido en el tiempo sin dejar a nadie afuera.
Pero la economía de una ciudad no se mide solamente en balances. Se mide en
inversión, en políticas públicas, en infraestructura y en servicios que se transforman
en oportunidades reales para la gente y mejoran la calidad de vida de todos.
Si miramos hacia atrás con sinceridad, a lo largo de estos años de gestión,
(obviamente con la gestión de Facundo incluida) podemos afirmar con humildad,
serenidad y muchos argumentos, que logramos la mayor transformación y
posicionamiento que Alta Gracia haya tenido.
La transformamos en lo visible: en sus accesos, en sus plazas, en su iluminación,
en su movimiento cultural y comercial. Alta Gracia está más linda, más integrada,
con eventos y más activa que nunca. Y eso no es una frase hecha; es el resultado
de una planificación sostenida en el tiempo.
Pero también la transformamos en lo estructural, en aquello que no siempre se ve y
que es lo que sostiene el desarrollo a largo plazo. Ampliamos redes de agua y
cloacas, fortalecimos el sistema energético, consolidamos infraestructura básica y
acompañamos un crecimiento demográfico superior al treinta por ciento sin perder
orden administrativo ni previsibilidad financiera.
Recuperamos patrimonio arquitectónico, pusimos en valor espacios que durante
años habían quedado relegados y reactivamos sectores que eran símbolo de una
ciudad que había permanecido demasiado tiempo quieta y abandonada.
Nada de esto fue casualidad. Fue proyecto, fue planificación, fue continuidad y fue
equipo.
Porque una ciudad no depende de una persona ni siquiera de un apellido. Depende
de un equipo que comparte una visión, que asume responsabilidades y que
entiende que gobernar no es administrar el presente, sino dejar bases sólidas para
el futuro.
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Hoy Alta Gracia es una ciudad más ordenada, más sólida y mejor preparada. Y esa
base nos permite ingresar en una nueva etapa.
Habiendo consolidado infraestructura y acompañado el crecimiento urbano con
servicios y orden, el próximo desafío es convertir esa base en más desarrollo
productivo, más empleo y mayores oportunidades para nuestros vecinos.
Las industrias siempre enfrentan desafíos y complejidades. Por eso asumimos el
compromiso de hacer todo lo posible para que Alta Gracia sea una ciudad más
competitiva, confiable y preparada. Esto implica generar condiciones favorables,
ordenar el territorio, invertir en infraestructura, simplificar procesos, apoyar al sector
privado y sostener reglas claras que brinden seguridad y previsibilidad.
En 2023 inauguramos el primer Parque PyME de nuestra historia. No fue un camino
sencillo, pero fue una decisión política que hoy es una realidad concreta que
cualquiera puede recorrer. Allí funcionan empresas que invierten, amplían su
capacidad productiva y generan empleo genuino en nuestra ciudad. Ese parque
marcó un punto de inflexión en la matriz productiva de Alta Gracia.
Quiero agradecer especialmente a los empresarios que apostaron en ese momento
inicial y que luego continuaron invirtiendo en más estructuras, naves, galpones y
tecnología. Porque el desarrollo no se impone; se construye en conjunto entre el
sector privado y el Estado.
Hoy podemos dar un paso más.
Avanzamos con el Polo ALA Industrial, un proyecto de 145 hectáreas, con una
primera etapa de 65 hectáreas distribuidas en 120 lotes estratégicamente ubicados
sobre la Ruta C45, con planificación integral de infraestructura y servicios. Los
tiempos no siempre son los que uno quisiera, pero cuando hay convicción, respaldo
institucional y seriedad técnica, los proyectos avanzan.
Este 2026 el segundo parque industrial y polo tecnológico de Alta Gracia comenzará
a materializarse.
Como sostenemos siempre, nada es producto de la casualidad: cada avance es el
resultado de una planificación seria y sostenida en el tiempo. El fortalecimiento del
sistema energético, junto con la infraestructura que hoy garantiza EPEC, es parte de
una política de previsibilidad y desarrollo.
Esta visión estratégica genera condiciones reales y concretas para quienes deciden
invertir, respaldadas por obras, gestión y compromiso, no por promesas
circunstanciales.
En ese marco, avanzamos en la elaboración de un proyecto de ordenanza que será
elevado al Honorable Concejo Deliberante, orientado a profundizar los beneficios
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fiscales destinados a fortalecer el desarrollo productivo, optimizar y simplificar los
procesos de habilitación, y ampliar de manera concreta las oportunidades de
empleo local.
Entendemos que el empleo no se genera a partir de declaraciones, sino mediante la
construcción de confianza, estabilidad y reglas claras que brinden previsibilidad a
quienes producen e invierten.
Este año además vamos a redoblar esfuerzos con los programas municipales de
Empleo y haremos todas las gestiones necesarias para que cada programa
provincial llegue a los vecinos de Alta Gracia.
Al mismo tiempo, continuaremos fortaleciendo la articulación con el sector
comercial, un pilar fundamental de la economía local que ha demostrado ser un
actor estratégico para dinamizar la actividad económica. Creemos firmemente en el
trabajo conjunto entre el sector privado y el Estado como herramienta para generar
movimiento, oportunidades y crecimiento sostenido.
En esa línea, seguiremos impulsando acciones permanentes, eventos e iniciativas
como las intervenciones urbanas que ya forman parte de la agenda consolidada de
la ciudad y que contribuyen de manera directa al fortalecimiento del movimiento
comercial en nuestras principales arterias.
Además, quiero anunciar que a partir de hoy está en funcionamiento una nueva
herramienta tecnológica para modernizar y agilizar la gestión municipal: un asistente
virtual, un bot, que atenderá consultas y permitirá cargar reclamos las 24 horas, los
365 días del año.
Esta herramienta optimizará tiempos, reducirá gestiones presenciales innecesarias y
facilitará trámites como obras privadas, licencias de conducir, gestiones de industria
y habilitaciones comerciales de bajo impacto.
Porque modernizar el Estado no es un fin en sí mismo, sino una decisión que se
traduce en beneficios concretos para los vecinos, con mayor eficiencia,
transparencia y cercanía.
La educación es mucho más que una competencia administrativa asignada a la
Provincia. Es la base sobre la que se construye el desarrollo, el empleo y la
movilidad social de una ciudad. Y nosotros nunca entendimos la distribución de
responsabilidades como un límite para comprometernos. Al contrario, la asumimos
como una responsabilidad compartida y como una inversión estratégica para el
futuro de Alta Gracia.
En 2025 avanzamos decididamente en ampliar el acceso a la educación inicial
desde los tres años, construyendo nuevas aulas en los jardines Enrique Larreta,
Santiago de Liniers, Comandante Espora y Merceditas de San Martín. Y en 2026,
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junto al Gobierno de la Provincia, sumaremos cuatro nuevas aulas en los jardines
Amadeo Sabattini y Rector Avanzi. De esta manera, el 90% de nuestras escuelas de
nivel inicial contará con salas de 3, 4 y 5 años, garantizando igualdad real desde el
comienzo y consolidando una política educativa que no se limita a acompañar, sino
que planifica.
Seguimos fortaleciendo la infraestructura escolar a través del FODEMEEP,
interviniendo de manera sostenida en los establecimientos públicos para mejorar
sus condiciones edilicias y acompañar el funcionamiento cotidiano de cada
institución. Porque cuando el Estado municipal invierte en escuelas, no invade
competencias: cuida a su comunidad.
En esa misma línea, estamos próximos a iniciar la construcción del edificio propio
del IPEM 345 Maestro Hugo Barrera en la zona oeste de la ciudad, una obra
largamente esperada que responde al crecimiento sostenido de ese sector y a una
demanda histórica de su comunidad educativa. No se trata solamente de levantar
paredes; se trata de consolidar la presencia del Estado donde la ciudad se expande.
Queremos reafirmar un compromiso que asumimos el año pasado y que hoy
podemos sostener con claridad. En aquel momento anunciamos la creación de una
nueva y moderna escuela secundaria para Barrio Tiro Federal, y durante este
tiempo mantuvimos distintas reuniones con vecinos, representantes barriales,
equipos técnicos y autoridades provinciales para encontrar la mejor alternativa
posible. Analizamos terrenos, evaluamos proyecciones de matrícula y trabajamos
con seriedad, porque la inversión en educación de las nuevas generaciones no
admite improvisaciones.
Finalmente, fue el esfuerzo conjunto de toda la comunidad lo que nos permitió
encontrar la solución.
Barrio Tiro Federal contará con una nueva escuela secundaria, pensada para
acompañar el crecimiento de esa zona y garantizar que cientos de jóvenes puedan
estudiar cerca de sus hogares, sin depender de traslados extensos ni de
instituciones saturadas. Es una decisión que habla de planificación urbana, de
equilibrio territorial y de igualdad de oportunidades. Una ciudad que crece tiene que
anticiparse, y eso es lo que estamos haciendo.
También ampliamos la oferta educativa para jóvenes y adultos, pasando de tres
sedes céntricas a seis espacios distribuidos en los barrios Sabattini, Villa Oviedo y
Cámara. Porque creemos que estudiar no puede limitarse por el barrio en el que
uno vive. La educación tiene que acercarse a cada vecino que quiera superarse.
Durante 2025 fortalecimos el acompañamiento a trayectorias educativas, logrando
que 137 estudiantes regresaran a las aulas y evitando situaciones de abandono
escolar en un contexto económico complejo. Otros 300 jóvenes fueron apoyados
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con intervenciones vinculadas a su salud, bienestar y rendimiento académico. Allí
está el verdadero rol del Estado: anticiparse a la dificultad y sostener a quienes más
lo necesitan.
En este 2026 lanzaremos el programa “Terminar la Escuela”, destinado a quienes
llegaron al último año del secundario pero no pudieron titularizar. Completar los
estudios no es un detalle administrativo; es una herramienta concreta para acceder
a mejores empleos y mayores oportunidades.
La educación también está vinculada al trabajo. En 2025 desarrollamos más de 250
cursos y talleres municipales, capacitando en oficios a más de 1.500 vecinos. En
2026 profundizaremos este camino con cuatro nuevas diplomaturas con aval de la
Universidad Nacional de Córdoba: Mantenimiento Domiciliario, Estética, Panificación
y Estilista. Formación concreta, vinculada a demandas reales del mercado y
pensada para generar autonomía económica.
Este año tendremos los primeros egresados de la carrera de Enfermería, cerca de
30 nuevos profesionales formados en Alta Gracia, que se suman a los cientos de
egresados de la Escuela de Turismo, los profesorados del ENSAG y los centros
universitarios presentes en nuestra ciudad. Alta Gracia se consolida como un polo
educativo regional que forma, retiene talento y genera empleo calificado.
Además, 711 estudiantes realizaron pasantías en 25 áreas municipales y 122
empresas privadas. Esa articulación entre educación y sector productivo no es
casual: es parte de una estrategia integral que conecta el estudio con el mundo
laboral y genera oportunidades reales de desarrollo en nuestra ciudad.
Más de 24 programas educativos alcanzaron a más de 29.000 participantes,
fortaleciendo lengua, matemática, educación ambiental, seguridad vial, salud
escolar y protagonismo estudiantil. Más de 1.500 docentes recibieron
acompañamiento en su tarea cotidiana, porque mejorar la educación es un esfuerzo
colectivo que requiere coordinación, presencia y continuidad.
En los próximos días comenzarán a formarse más de 60 suboficiales de la Policía
en nuestra ciudad, quienes trabajarán en nuestro territorio brindando seguridad.
Destaco también al Instituto Manuel de Falla, que de manera desinteresada prestó
sus instalaciones para el desarrollo de esta escuela.
Pero nuestro proyecto educativo no termina en las aulas formales. Los centros
vecinales se han convertido en espacios de formación, contención y desarrollo
comunitario. Renovamos 25 centros y hoy funcionan más de 40 talleres en 23
barrios y 2 centros de jubilados. Más de 550 vecinos participan activamente en
propuestas que incluyen inglés, danzas, folclore, cocina, arte decorativo, zumba y
múltiples capacitaciones en oficios.
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Y ya que mencionamos los centros vecinales, concebidos como espacios clave en
nuestra intervención en sectores estratégicos de la ciudad, entendemos que el
crecimiento de Alta Gracia debe ir de la mano de una mayor organización
comunitaria y participación vecinal. Debido a eso, vamos a construir dos nuevos
Centros de Participación Vecinal, uno en el Barrio Villa Oviedo y otro en el Valle
Buena Esperanza. Estos nuevos espacios no sólo fortalecerán los lazos entre los
vecinos, sino que serán puntos de encuentro donde se planifiquen actividades y se
trabajen de manera conjunta con el municipio para mejorar el entorno.
La educación y la formación están en los barrios. En cada centro vecinal que abre
sus puertas, en cada taller que genera habilidades, en cada vecino que se capacita
para mejorar su calidad de vida.
Alta Gracia no solo construye escuelas; construye oportunidades. Transformar una
ciudad no es solo hacer obras: es garantizar herramientas para que cada vecino
pueda proyectar su vida con más libertad, dignidad y futuro.
Si hablamos de transformación real, hay un ámbito donde ese cambio se vuelve
profundamente visible y tangible para cada vecino: la salud pública.
En 2025 se registraron más de 91 mil atenciones en nuestros centros de salud, y
más del 75% correspondieron a personas sin cobertura médica.
En estos años fortalecimos los equipos profesionales, ampliamos especialidades,
consolidamos el abordaje en salud mental, reforzamos el trabajo de la RAAC,
intensificamos campañas de prevención como dengue y avanzamos en la
modernización del sistema mediante la implementación de historia clínica digital y
turnos más accesibles. No fue una mejora aislada. Fue una decisión sostenida de
elevar la calidad del primer nivel de atención.
Hace pocos días inauguramos un nuevo Centro de Salud, recuperamos un edificio
que se encontraba en estado de semiabandono y transformamos en un espacio
sanitario moderno, tal como hicimos en Villa Oviedo con la ex Subcomisaría. Donde
antes había deterioro, hoy hay servicios de salud de calidad.
Este Centro cuenta con especialidades y abordajes centrados en niños y niñas,
integrando medicina general, atención temprana, fonoaudiología, psicología y
psicomotricidad, dentro de un esquema de trabajo interdisciplinario.
Recuperar este edificio y convertirlo en un espacio sanitario moderno marca un
antes y un después, tanto en infraestructura como en calidad de atención. Es una
decisión de gestión que se traduce en un beneficio concreto y tangible para toda la
comunidad.
Además, avanzaremos en la ampliación del Dispensario 3 Ramón Carrillo, un
edificio que ya habíamos transformado en un modelo de centro de salud moderno y
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de vanguardia, y que hoy recibe a cientos de vecinos por día. Esta ampliación es la
continuidad de una política que entiende que el crecimiento poblacional exige más
capacidad de respuesta.
Hoy nuestros dispensarios están mejor que nunca: cuentan con más especialidades,
equipamiento renovado y una cobertura territorial más amplia. Hemos consolidado
una red de atención primaria sólida, organizada y cercana, capaz de responder a
una demanda creciente, ya que cada vez más vecinos confían en la atención del
sector público municipal.
Durante 2025 pusimos especial atención en la demanda social, con la convicción de
que el Estado Municipal debe estar bien organizado y administrado con
responsabilidad, pero también actuar con empatía. Como dice Marcos: “Creemos en
la Justicia Social. Creemos en un Estado presente. Creemos que se gobierna con
todos adentro”.
Fortalecimos un modelo que combina asistencia inmediata con intervención
territorial sostenida: entregamos módulos alimentarios, gestionamos ayudas
económicas ante situaciones críticas, acompañamos a familias en situación de
vulnerabilidad y articulamos activamente con programas provinciales y nacionales.
Pero más allá de las cifras, lo central sigue siendo lo mismo: la cercanía con cada
vecino.
Si hay un programa que sintetiza nuestra manera de entender la política social es
“Estamos Cerca”.
Este no es solo un esquema de asistencia; es la presencia territorial organizada,
permanente y planificada del Estado. Significa conocer a cada familia, intervenir
antes de que los problemas se profundicen, generar espacios donde los niños y
niñas encuentren contención, donde los adultos mayores recuperen vínculos, y
donde la comunidad pueda reorganizarse en torno al cuidado mutuo.
Ha sido mencionado en distintos ámbitos provinciales como una experiencia valiosa
de intervención municipal con fuerte anclaje territorial. Y no es casualidad.
Porque no fragmenta la realidad social. No divide los problemas en compartimientos
aislados. Integra asistencia alimentaria, acompañamiento educativo, actividades
recreativas y trabajo comunitario en un mismo esquema sostenido.
También avanzamos en el fortalecimiento de las políticas de primera infancia
mediante Salas Cuna y Centros de Cuidado y Desarrollo Infantil, asegurando
alimentación, estimulación y acompañamiento profesional. Además, está próxima a
finalizar la obra del nuevo Centro de Desarrollo Infantil en Barrio Parque San Juan,
diseñado para el cuidado integral de niños y niñas de entre 45 días y 3 años.
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Estos centros son mucho más que infraestructura: son herramientas que permiten a
madres y padres trabajar, estudiar y proyectar su vida con tranquilidad. Invertir en
primera infancia es invertir en igualdad y oportunidades concretas, no en consignas.
En la misma línea, fortalecimos políticas para nuestros adultos mayores:
inauguramos el Centro de Adultos Mayores en Barrio Don Bosco, impulsamos
espacios de encuentro y acompañamiento, y avanzamos en medidas concretas que
alivian su economía cotidiana.
Implementamos beneficios tributarios para jubilados y pensionados, entendiendo
que quienes trabajaron toda su vida merecen un Estado que respete su esfuerzo.
Nuestros adultos mayores no necesitan discursos grandilocuentes. Necesitan
políticas concretas, previsibilidad y reconocimiento.
Además, mantuvimos y reforzamos programas de salud visual, facilitamos el acceso
a traslados interurbanos por motivos médicos, otorgamos pases libres a personas
con discapacidad para garantizar su movilidad y autonomía, y sostuvimos múltiples
asistencias habitacionales e invernales.
Todo esto en un contexto de creciente demanda y recursos limitados.
Y aun así no retrocedimos, porque una ciudad realmente inclusiva no es la que
crece dejando a sus vecinos atrás, sino la que avanza asegurando oportunidades y
bienestar para todos.
Para nuestra gestión, la seguridad nunca fue un tema coyuntural ni una respuesta a
críticas. Desde el primer día fue una política pública sostenida.
Aunque la seguridad es competencia de la Provincia, los vecinos no distinguen
jurisdicciones: cuando enfrentan un problema, exigen respuestas. Y nunca usamos
esa división como excusa.
Antes de la Ley Provincial, Alta Gracia ya había creado su Guardia Urbana.
Entendimos que el crecimiento de la ciudad exigía un rol activo del municipio en
prevención. Esa decisión nos permitió consolidar un modelo serio, articulado y
sostenido.
Durante 2025 invertimos en tecnología: cámaras de alta resolución, domos
estratégicos, corredores seguros con vigilancia permanente y modernización de la
Central de Monitoreo. Coordinamos en tiempo real con la Policía y la Fiscalía para
dar respuestas inmediatas.
Además, instalamos lectores de patentes en los accesos: prevención inteligente, no
control por control.
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El programa Ojos en Alerta se consolidó como una red ciudadana organizada.
Funciona todos los días del año, con 2.700 alertas mensuales, entre 80 y 100
comunicaciones diarias de vecinos comprometidos.
Miles de intervenciones anuales se gestionan junto a la Policía. Más de 4.500
vecinos fueron capacitados y casi 3.900 participan activamente. No es una
aplicación más: es Estado y vecinos trabajando juntos por prevención activa.
La tranquilidad de nuestros vecinos no admite especulación política ni discusiones
sobre límites, competencias o jurisdicciones.
La seguridad se construye también en la vida cotidiana: en cómo circulamos, cómo
respetamos las normas y cómo entendemos que vivir en comunidad implica
derechos y obligaciones.
Una ciudad ordenada no es rígida. Es clara, aplicada con criterio y cumplida. Por
eso reforzamos los controles de tránsito y seguridad vial: retiramos vehículos en mal
estado, rodados abandonados, aplicamos medidas preventivas y actuamos contra
ruidos molestos y desorden en la vía pública.
Pero no basta solo con el control. Por eso fortalecimos la educación vial en escuelas
y campañas de concientización. Usar casco, respetar al peatón, mantener la
documentación al día y no molestar a los vecinos son decisiones que impactan en la
vida de todos.
El orden urbano no es persecución: es cuidado del espacio común. Transformar la
ciudad no es solo hacer obras: es consolidar una cultura de convivencia, respeto y
responsabilidad compartida.
El Estado fija reglas claras y las hace cumplir. La sociedad debe asumirlas.
Invitamos a todos los vecinos a sumarse al compromiso que nuestra Alta Gracia
necesita para recuperar la armonía y la tranquilidad que siempre la caracterizaron.
En materia de tránsito y seguridad vial, está a la vista la cantidad de caminos que
hemos abierto, son nuevas vías de tránsito y obras estratégicas que permiten a Alta
Gracia seguir creciendo de forma ordenada, conectando a los barrios y transitando
de manera más segura. Un claro ejemplo de esto es la zona norte de la ciudad,
donde se han abierto calles como Alfonsín desde Lucio V. Rossi hasta el enlace de
ruta C-45, la calle Obregón Cano, el adoquinado de Monseñor Roldán que configura
una auténtica circunvalación hasta los barrios colindantes al Parque García Lorca; el
adoquinado de Bv. Los Comechingones que conecta a otros tres barrios de la
ciudad, entre muchas obras más que dan respuesta a miles de familias que eligieron
y hoy siguen eligiendo Alta Gracia para vivir. Esto es prueba de una política de
planificación urbana que posicionó a nuestra ciudad como una de las más elegidas
del interior provincial y del país.
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Con el objetivo de seguir avanzando y dar respuesta a más vecinos, este año
ejecutaremos una nueva rotonda sobre Ruta C-45 Norte. Esta obra, gestionada por
el municipio en conjunto con privados y el Gobierno de la Provincia de Córdoba,
contribuirá al ordenamiento urbano y reforzará la seguridad vial que demanda una
ciudad en constante crecimiento.
Quiero ahora hacer referencia a la remodelación de Avenida Libertador. Una obra
histórica, absolutamente necesaria, y de una complejidad enorme: Estamos
hablando de más de 32.000 metros cuadrados de pavimento de hormigón, en un eje
de casi 3 kilómetros de longitud. La realidad era clara: el pavimento estaba
colapsado. No tenía base estructural suficiente y, además, debajo de la avenida
corría un canal pluvial en pésimo estado que generaba el colapso del suelo y el
deterioro constante de la calzada.
Es por todos conocido que la complejidad de esa obra y toda una serie de factores
externos nos llevaron a replantear el proyecto original, cosa que hicimos con
responsabilidad pero también con firmeza. Escuchamos el reclamo de los vecinos
del sector medio de la avenida y gestionamos los fondos necesarios ante el
Gobierno Provincial para seguir avanzando con esta obra fundamental.
Entre calles Lorusso, Alvear y Saieg se rehizo completamente el sistema pluvial. Se
ejecutó una nueva cámara aliviadora y se dejó proyectado el canal hacia el norte por
calle Alvear y hacia el sur por calle Falucho. Esa intervención no fue un parche. Fue
una solución estructural y definitiva para el sector más afectado. Sabíamos que era
una obra costosa. Por eso debió realizarse en etapas.
A fines del año pasado habilitamos la primera etapa, desde el Crucero hasta el
Hospital: se repavimentó, se rectificaron calzadas y cordones, se renovó el cantero
central, se reforzó la iluminación y se mejoraron las veredas norte y sur.
El cambio ya se ve. La transformación es evidente.
Actualmente estamos ejecutando la siguiente etapa, desde Llorens hasta Génova,
con el objetivo de completar la totalidad de la avenida antes de fin de año.
Además de la infraestructura vial, incorporamos más verde al cantero central, mejor
iluminación y criterios de sustentabilidad. La Avenida deja de ser un problema
histórico para convertirse en un eje moderno, seguro y ordenado. Esa es la
diferencia entre improvisar y planificar. Realizar una obra en etapas no es
resignarse. Es garantizar que se haga y que se termine.
Esta gestión se ha caracterizado por pavimentar y revalorizar la ciudad de manera
sostenida. Este último año lo hicimos con el pavimento articulado en calle España,
con el adoquinado en calle Belgrano, o el Boulevard Comechingones que conecta a
tres importantes barrios de la ciudad. Lo hicimos con la pavimentación de la
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colectora del Crucero y en numerosas arterias más que hoy ya forman parte de una
ciudad más consolidada.
No fueron intervenciones aisladas: Fueron decisiones estratégicas para ordenar y
jerarquizar la trama urbana. Este año vamos a continuar en esa línea.
Ya realizamos el proyecto y el llamado a licitación para la pavimentación de calle
Celestina Agüero en Parque San Juan, la colectora donde esta misma
administración ejecutó previamente el cordón cuneta.
También avanzaremos con la pavimentación de calle Aguirre Cámara, donde ya se
había realizado el cordón cuneta. Eso es planificar con responsabilidad y avanzar a
paso firme a pesar de los cimbronazos del contexto económico, dando respuestas
concretas a las necesidades de los vecinos en todas las situaciones que se
encuentran bajo la órbita municipal y yendo, incluso, mucho más allá.
La planificación urbana no puede limitarse a trazar calles o extender redes. También
tiene que contemplar políticas habitacionales que permitan que el crecimiento sea
inclusivo y ordenado.
Desde el inicio de nuestra gestión entendimos que el crecimiento de Alta Gracia
debía ir acompañado por acceso a suelo planificado, con servicios, con reglas claras
y con previsibilidad.
Durante estos años ampliamos redes de agua, cloacas, energía y servicios básicos
para permitir una expansión urbana organizada. Preparamos la ciudad para crecer
sin perder coherencia.
Hoy damos un nuevo paso.
Estamos cerrando la compra de terrenos en la zona sur para desarrollar más de 100
lotes planificados, y avanzamos en un convenio para otros 100 lotes en el sector de
Mujica, en la zona norte. Todo ello se articula con créditos y gestiones junto al
Gobierno de la Provincia, generando herramientas financieras que permitan a más
familias acceder a su casa propia.
Serán más de 200 lotes integrados a una estrategia urbana sostenida. Y, como
nuestro trabajo siempre es en equipo, con el apoyo y el compromiso del nuevo
Ministro Marcos Torres apostamos a seguir desarrollando estas iniciativas.
No se trata solo de ofrecer tierra: se trata de ofrecer previsibilidad y de cumplir el
sueño de la casa propia a 200 familias de Alta Gracia.
Hay áreas que no siempre aparecen en los titulares, pero que definen cómo se vive
una ciudad todos los días. Servicios Públicos es una de ellas. Es el área que
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sostiene lo cotidiano: que la ciudad esté limpia, iluminada, mantenida y preparada
para que la vida comunitaria pueda desarrollarse con normalidad.
Si hoy podemos hablar de nuevos loteos y expansión ordenada es porque hubo,
durante años, una política sostenida de fortalecimiento de infraestructura básica.
En estos años decidimos recuperar el espacio público como una verdadera política
de Estado. No como intervenciones aisladas, sino como una estrategia permanente
para que cada barrio tenga lugares de encuentro seguros, gratuitos y cuidados.
La puesta en valor de la Plaza de los Inmigrantes, la recuperación de plazas de
acceso a la ciudad, las intervenciones en Villa Oviedo, Parque Virrey, Don Bosco,
General Bustos, Tiro Federal y otros sectores no fueron decisiones meramente
estéticas. Fueron políticas orientadas a fortalecer la vida comunitaria y devolverle
centralidad al espacio público como lugar de integración.
La costanera dejó de ser un sector postergado para transformarse en uno de los
espacios más valorados por vecinos y visitantes. Hoy es un corredor verde activo,
iluminado, mantenido y pensado para caminar, hacer deporte y compartir. Recuperar
esos lugares fue una decisión social antes que ornamental.
Alta Gracia hoy está más linda, pero sobre todo está más cuidada. Y eso no ocurre
por casualidad. Ocurre porque hay planificación, cuadrillas organizadas,
trabajadores comprometidos, inversión en equipamiento y presencia permanente del
Estado municipal en cada barrio.
En infraestructura básica continuamos ampliando y sosteniendo redes de agua y
cloacas, acompañando un crecimiento demográfico sostenido sin perder
previsibilidad. Sostener estos servicios exige orden, inversión constante y
responsabilidad administrativa. Lo hicimos sin descuidar ningún sector.
Avanzamos también en la modernización del sistema de iluminación con tecnología
LED, que seguimos renovando y manteniendo, mejorando la eficiencia energética y
fortaleciendo la seguridad urbana. Una ciudad bien iluminada es una ciudad más
segura, más transitable y más viva.
Y hay un aspecto estratégico que muchas veces no se dimensiona: la consolidación
de nuestra flota municipal.
Durante años los municipios dependían de maquinaria obsoleta que generaba
mayores costos y menor capacidad de respuesta. Nosotros tomamos otra decisión.
Invertimos en camiones, maquinaria vial y equipamiento propio que nos da
autonomía operativa, reduce costos a mediano plazo y permite respuestas rápidas
ante emergencias, mantenimiento vial y limpieza urbana.
La flota no es un lujo. Es previsibilidad. Es eficiencia. Es capacidad de gestión.
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Gobernar también es garantizar que lo cotidiano funcione bien.
Cuando hablamos de espacios públicos cuidados, barrios ordenados y expansión
urbana planificada, hablamos también de ambiente. Porque no hay desarrollo
sostenible si crecer implica degradar.
En estos años consolidamos una política ambiental transversal, con base técnica y
participación comunitaria. Mantenemos 13 puntos verdes en la ciudad para
fortalecer la separación en origen y, en colaboración con la Cooperativa REUSAR, el
Centro de Acopio recuperó más de 141 toneladas de materiales reciclables,
reintegrándolos al circuito productivo mediante la economía circular.
La gestión ambiental dejó de ser solo un discurso. Organizamos eventos
sustentables, medimos huella de carbono y promovimos el uso de materiales
reutilizables y compostables en festivales como Colectividades, Peperina y Happy
Birra, logrando recuperar un alto porcentaje de residuos.
Fortalecimos el Vivero Municipal, con infraestructura mejorada y capacitación
técnica junto al INTA. Ampliamos la producción de plantines para programas
comunitarios y entregamos más de 3.000 kits de semillas con el programa “Tu
Semilla, Tu Huerta”, promoviendo la producción local y educación ambiental.
También reforestamos más de 1.000 árboles.
Avanzamos en el ordenamiento y saneamiento del predio de las lagunas sanitarias y
el sector de restos de poda y escombros, un espacio que durante años fue un
problema. Hoy, con control técnico y gestión responsable, el lugar ha cambiado
sustancialmente.
Actuamos ante incendios intencionales con las denuncias correspondientes, y no
vamos a permitir que se naturalicen hechos que ponen en riesgo el ambiente.
La ciudad que queremos se construye con políticas públicas y responsabilidad
colectiva. No podemos erradicar los microbasurales si algunos siguen arrojando
residuos en espacios comunes. Respetemos las normas, porque el ambiente es una
mirada transversal que atraviesa todos los aspectos de la gestión pública.
Alta Gracia está construyendo un futuro más verde, limpio y sostenible, sin perder
de vista el desarrollo económico y urbano. Queremos ser una ciudad que preserve
su patrimonio, pero que también sea moderna, capaz de adaptarse a las
necesidades del futuro y al cambio global. El mundo está cambiando y las ciudades
que no se adaptan, quedan atrás. Por eso, a la consolidación de nuestra
infraestructura, al crecimiento planificado y al desarrollo productivo, hoy le sumamos
una nueva dimensión: la movilidad eléctrica, sustentable y autónoma, que nos
posiciona dentro de un modelo de desarrollo más limpio y responsable con el medio
ambiente.
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Nos integraremos a la Red Provincial de Carga de EPEC, algo que no se trata solo
de instalar un punto de carga, sino de reconocer que la transición energética ya ha
comenzado. Esta apuesta por la movilidad eléctrica no solo reduce las emisiones y
disminuye los ruidos urbanos, sino que también promueve una mayor eficiencia
energética y posiciona a la ciudad dentro de un modelo de desarrollo más limpio y
responsable con el medio ambiente.
Pero más allá de los beneficios inmediatos, nos proyecta hacia una ciudad más
autónoma, preparada para nuevas tecnologías y formas de movilidad del futuro.
Alta Gracia no solo preserva su patrimonio histórico, sino que también está
construyendo su futuro: una ciudad patrimonial, turística y cultural, pero también
moderna, sustentable e innovadora. Esa es la combinación que nos define.
Juntos podemos hacer de Alta Gracia una ciudad más limpia, ordenada y sostenible.
Desde el día uno en que este equipo asumió la conducción de la ciudad, y como
siempre lo dijimos y lo demostramos con acciones, en Alta Gracia el deporte es una
prioridad.
El deporte es una prioridad porque es el espacio donde nuestros vecinos y vecinas
se encuentran, aprenden a trabajar en equipo y encuentran contención, inclusión y
disciplina. Es clave para el desarrollo de la salud y las comunidades. Por eso, este
equipo de gobierno ha trabajado incansablemente para consolidar a Alta Gracia
como una capital deportiva a nivel nacional.
Alta Gracia acompaña a sus atletas en todas las edades y disciplinas, brindando
apoyo concreto a entrenadores, familias, clubes y organizaciones. Con una visión
planificada y sostenida, también respaldamos iniciativas privadas que posicionan a
la ciudad.
Programas como Caminatas Recreativas, Escuela Municipal de Natación, Atletismo,
Vóley, Handball, Beach, Newcom, Básquet, Deporte Adaptado y BMX son ejemplos
de la inversión municipal en el deporte local. Y los resultados hablan por sí mismos:
en 2025, Alta Gracia fue cuna de campeones, con atletas que alcanzaron títulos
internacionales.
Nuestro programa “Cuna de Campeones” apoyó a atletas de alto rendimiento, y
mejoramos equipamiento y condiciones para los clubes de la Liga Infantil de Fútbol.
Además, nuestras instalaciones deportivas, como la pista de BMX, que fue sede del
Campeonato Latinoamericano, y el Parque Deportivo, que recibe equipos de todo el
país, son ahora referentes en la región.
Alta Gracia sigue apostando al deporte porque sabemos que el progreso se logra en
comunidad.
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Y no conformes con esto, entendiendo que apostar al deporte, a la recuperación de
espacios públicos y a la consolidación del entramado urbano es una estrategia
fundamental para el desarrollo de la ciudad, quiero anunciarles que vamos a
construir un nuevo playón deportivo en el sector sur del predio, integrándolo con la
histórica calesita del Bebe Martínez y conectándolo con la Avenida del Libertador,
dando nueva vida a ese sector ubicado entre el Correo y el Registro Civil, que había
quedado relegado. De esta manera, generaremos una nueva puerta de ingreso al
Parque Deportivo completando este gran proyecto que Alta Gracia soñó, y que con
planificación estratégica y mucho esfuerzo pudimos llevar a cabo.
Y todo esto, además, con el valor estratégico que tiene el turismo deportivo para
Alta Gracia, con una realidad concreta: eventos que nos eligen como sede, equipos,
selecciones, aficionados y familias que llegan durante todo el año, que utilizan
nuestras instalaciones y generan movimiento, trabajo y desarrollo.
Nada de esto es casualidad. Es el resultado de una política planificada, integradora
y sostenida en el tiempo, que comenzó de la mano del hoy Legislador Facundo
Torres, que continuó durante las gestiones del actual Ministro Marcos Torres y que
vamos a seguir sosteniendo convencidos de que el camino que comenzamos a
andar no se detiene.
Como ustedes saben, la política turística y cultural de esta gestión es un eje clave
en nuestra mirada del desarrollo local y regional. Hemos sostenido de manera
activa, desde que este proyecto fue elegido por los vecinos hace varios años,
acciones planificadas, con mucho esfuerzo y también mucha gestión, para que esa
marca que nos enorgullece y que dice que Alta Gracia es Cultura Viva todo el año,
siga fortaleciéndose y posicionando a nuestra ciudad a nivel nacional e internacional
como destino turístico gracias a sus bellezas naturales, sus museos, sus espacios
recuperados y por supuesto sus grandes festivales.
No es por capricho, sino porque sabemos que la economía naranja es una gran
oportunidad de desarrollo para ciudades como la nuestra, estratégicamente ubicada
y con un sinfín de posibilidades. Se trata de una industria limpia, creativa y pujante
que impulsa la actividad hotelera y comercial.
Nuestros museos reciben visitantes durante todo el año, y los festivales, que son el
corazón de nuestra propuesta cultural, siguen cosechando un éxito rotundo. Eventos
como el Encuentro de Colectividades, Festival Mionca, Festival de Jazz de Invierno,
Happy Birra y, por supuesto, el Festival Peperina, que este año celebra su décima
edición, se han consolidado como algunos de los más importantes del país. Me
enorgullece especialmente haber sido parte de los inicios de Peperina cuando
estaba al frente de la Secretaría de Comercio, Industria y Turismo.
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Estos grandes eventos, incluso en tiempos económicos de cambio, han generado
picos de ocupación que oscilan entre el 80% y el 100%, con un promedio anual
cercano al 65%.
Creemos en el turismo y la cultura y por eso seguiremos trabajando en esas áreas
con la convicción de que son parte fundamental del crecimiento económico de
nuestra ciudad; invitando también a todos los intendentes y jefes comunales del
Departamento a seguir consolidando un modelo de desarrollo turístico regional que
aproveche y potencie las virtudes con que tenemos el honor de contar, para que
cada vez más gente elija nuestras ciudades, nuestros paisajes, nuestros caminos y
nuestros festivales, para seguir apostando al derrame que el turismo genera para
toda la ciudadanía.
En este sentido, quiero destacar también la articulación estratégica con el sector
privado, mediante un trabajo mancomunado que le permitió a nuestra ciudad nada
más ni nada menos que recuperar su primer obra pública y convertirla en el
hermoso Paseo de la Cisterna, o el compromiso permanente de este equipo con la
recuperación y el mantenimiento de los espacios públicos como lugares de
encuentro y fortalecimiento de la vida en comunidad.
Cuidamos nuestro pasado con responsabilidad, porque sabemos que es la base
sobre la cual construimos el futuro que soñamos.
El año pasado, la Estancia Jesuítica cumple 25 años desde su declaración como
Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, un reconocimiento que marcó un
antes y un después para Alta Gracia.
Pero si hay algo que también cambió en este tiempo es la relación de la ciudad con
su propia historia.
Durante muchos años convivimos con edificios cerrados, con espacios
emblemáticos deteriorados y con una mirada resignada que entendía al patrimonio
como un recuerdo estático, casi decorativo, sin capacidad real de transformar el
presente.
Nosotros decidimos cambiar esa lógica.
Comprendimos que el patrimonio no es nostalgia:
Es identidad. Desarrollo turístico. Movimiento económico. Empleo. Es cultura viva.
Es, en definitiva, la posibilidad de proyectar futuro con raíces firmes.
Porque una ciudad que olvida su historia pierde rumbo. Pero una ciudad que la
recupera con inteligencia la convierte en motor de desarrollo.
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Recuperamos el Parque del Sierras Hotel y le devolvimos a Alta Gracia un espacio
verde histórico que durante años estuvo degradado y subutilizado. Hoy ese parque
volvió a ser lugar de encuentro, de paseo, de integración con uno de los símbolos
arquitectónicos más potentes de nuestra identidad.
Pusimos en valor el Cine Teatro Monumental. Lo que era un edificio cerrado y
silencioso volvió a ser escenario, música, cultura, comunidad. No recuperamos solo
paredes: recuperamos vida cultural.
Intervenimos en los Hornos de Cal rescatando un fragmento de nuestra historia
productiva que había quedado invisibilizado.
Levantamos el viejo pórfido de la plaza central, una elección de material que había
implicado desgaste prematuro y mantenimiento constante. Fue una decisión técnica
responsable, aunque implicara asumir costos. Y ese mismo pórfido no se descartó:
lo reciclamos y lo transformamos en nuevas veredas en el entorno del Tajamar,
resignificando material, memoria y ciudad. Nada se pierde cuando hay planificación.
Todo se transforma.
Cada intervención fue parte de un mismo proceso: recuperar el casco histórico y
devolverle coherencia, dignidad y centralidad.
En ese camino logramos además el compromiso del Gobierno de Córdoba para
avanzar en la recuperación integral de la Colonia Santa Fe con financiamiento
provincial. No es solo restaurar edificios; es revitalizar un sector estratégico, ampliar
el circuito patrimonial y consolidar a Alta Gracia como ciudad cultural y turística de
referencia.
Estamos también a punto de iniciar la restauración integral del Viejo Casino, una
obra ya adjudicada y lista para comenzar. La intervención contempla la recuperación
arquitectónica del edificio histórico, su puesta en valor estructural y su integración
definitiva al circuito turístico y cultural de la ciudad. No se trata simplemente de
restaurar una estructura. Se trata de devolverle protagonismo a uno de los grandes
símbolos de Alta Gracia.
En el mismo proceso de ordenamiento institucional dimos un paso fundamental con
la firma de la escritura traslativa de dominio del predio Potrero de Loyola – Solares
del Palmar.
Ese inmueble, adquirido por el municipio en 2006, hoy cuenta con regularización
definitiva y seguridad jurídica. Esto nos permitirá realizar las subdivisiones
correspondientes y otorgar los títulos al Tribunal Superior de Justicia de Córdoba
para la futura sede de Tribunales de Alta Gracia, avanzar con la consolidación de la
Escuela ProA, fortalecer el Instituto El Obraje y terminar de consolidar un verdadero
polo educativo y judicial para la ciudad.
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No es simplemente un trámite administrativo. Es institucionalidad. Es orden
territorial. Es planificación a largo plazo.
Adoquinar las calles Belgrano y España, arreglamos nuestra fuente de la Plaza
Solares y en ese proceso de recuperación del casco céntrico y del entorno del
Tajamar, donde historia y vida urbana conviven a pocos metros de distancia, hay
una obra que sintetiza con profundidad y belleza todo este camino: El Paseo de la
Cisterna.
Allí rescatamos la primera obra pública de la ciudad, un espacio que durante
décadas permaneció oculto, desconocido para muchos vecinos y visitantes. Lo
transformamos en un paseo patrimonial único, donde historia, arquitectura,
iluminación y diseño contemporáneo dialogan con armonía y respeto.
El Paseo de la Cisterna no es una intervención más. Es la prueba de que cuando
una ciudad decide mirar hacia adentro, reconocer su origen y valorarlo, puede
convertir lo que estaba olvidado en una experiencia atractiva, emocionante y de
profunda belleza.
Fue posible gracias a un trabajo sinérgico entre el sector público y el privado.
Demostramos que cuando hay planificación, visión y responsabilidad, las alianzas
multiplican resultados.
Hoy la Cisterna es orgullosamente una nueva postal que nos hace conocidos en
todo el país.
Y en esa misma lógica de revitalización integral del casco céntrico, integrando
Tajamar, patrimonio histórico, actividad cultural y vida urbana contemporánea,
damos un paso más.
Firmamos un convenio con el Banco Nación para avanzar en la transformación de
Belgrano 15.
Allí proyectamos un nuevo espacio que integrará edificio municipal, feria, áreas de
esparcimiento y servicios, consolidando una plaza central renovada, más moderna,
más accesible y más amigable para la convivencia diaria.
No es solo una intervención edilicia. Es completar la recuperación del corazón de la
ciudad. Es integrar patrimonio, gestión pública y actividad comercial en un mismo
espacio armónico.
Alta Gracia no solo recuperó edificios.
Recuperó su historia, su orgullo y se hizo un lugar en el mapa Argentino.
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Para concluir, quiero expresar mi profundo agradecimiento al flamante Ministro
Marcos Torres, al Legislador Facundo Torres y al Ingeniero Hugo Testa, quienes
marcaron el camino de un proyecto que transformó nuestra ciudad y que, estoy
seguro, seguirá haciéndolo por muchos años más.
He visto crecer a Facundo y a Marcos desde muy jóvenes, los vi formarse, asumir
responsabilidades cada vez mayores y conducir este proyecto con convicción y con
amor por esta ciudad. La vara es alta, muy alta. Pero haber sido parte de este
camino desde el principio me da serenidad. No siento vértigo. Siento
responsabilidad.
No puedo dejar de recordar con gratitud al ex Gobernador José Manuel De la Sota,
nuestro querido Gallego, quien me convocó para mi primera experiencia en la
gestión pública; al querido Gringo Juan Schiaretti; y a nuestro actual Gobernador
Martín Llaryora, con quien tuve el honor de trabajar. Sé de su compromiso y
capacidad de trabajo, y no tengo dudas de que nos seguirá ayudando a crecer.
Todos ellos siempre pregonaron con coherencia y federalismo los principios que hoy
defendemos. Gracias a ellos por acompañar y sostener a nuestra ciudad.
Quiero también reconocer el trabajo incansable de todos los empleados
municipales: sin su compromiso, dedicación y amor por Alta Gracia, ninguna de las
acciones que llevamos adelante sería posible. Asimismo, destaco a todos los
funcionarios y funcionarias que integran este equipo, conscientes de que nuestra
ciudad está siempre por encima de cualquier interés personal.
Alta Gracia no empieza de nuevo. Alta Gracia continúa. Esta ciudad nos enseñó a
no improvisar y a no rendirnos. Hoy tiene un rumbo claro, un equipo sólido y un
proyecto que la transformó. Y les aseguro algo: ese rumbo no se negocia y ese
proyecto no se detiene.
Quiero agradecer a la oposición, porque sus críticas y contrapuntos, cuando son
constructivos, nos ayudan a mejorar. También quiero reconocer a la prensa, que
cumple un rol fundamental en el fortalecimiento de nuestra democracia y de
nuestras instituciones.
Y, por supuesto, mi agradecimiento más grande es para todos los vecinos y vecinas
de Alta Gracia, por confiar en este equipo. Quiero hablarles con sencillez: confíen.
Confíen en un equipo que ya demostró capacidad de gestión, que supo ordenar,
planificar y estar presente cuando hizo falta.
Y así como les pido su confianza, también quiero decir algo muy sincero: yo confío
en ustedes. Confío en esta comunidad que siempre acompañó y defendió lo que
entre todos construimos. Juntos trabajaremos con todo nuestro esfuerzo para que
nuestra ciudad siga avanzando y creciendo.
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Quiero agradecer especialmente a mi familia, por su amor, su apoyo incondicional y
por ser mi pilar fundamental en cada decisión y en cada paso que doy. Su confianza
y acompañamiento me inspiran a trabajar con compromiso y pasión por nuestra
ciudad.
Finalmente, agradezco a Dios, fuente de toda verdad y guía de nuestros caminos,
por iluminarnos y acompañarnos siempre.
Que Dios los bendiga a todos.
Muchas gracias.

